Hola, soy Jaku !

Este es mi nombre ahora o, al menos, eso creo porque es la palabra que repiten una y otra vez mis rescatadores cuando vienen a cuidarme. 
Y, como siempre que dicen “Jaku” y yo voy, me acarician, no dejo de acudir una y otra vez. 
Por cierto, nunca me habían hablado ni tocado así. Me gusta.

No sé cuándo nací… ni dónde.

Tampoco sé quién me alimentaba porque la cadena que tenía enganchada al cuello era tan corta que me impedía levantar la cabeza para ver.



La única visita que recibía era la de las moscas, que se alimentaban de la infección** que tenía en los ojos, y la de las pulgas y garrapatas que se alimentaban de mi sangre. Debido a eso, tengo erliquia* crónica y, como para eliminar las garrapatas que me comían vivo, me rociaban con un líquido muy agresivo, mi cuerpo es como una costra gigante

Aún no sé porqué sigo vivo. 
Mi vida no es digna de ser contada porque no he rescatado a nadie, no he detectado drogas, no he perseguido a ladrones ni he guiado a ninguna persona con discapacidad… ni tan siquiera tenía fuerzas para defender el lugar en el que estaba porque me sentía muy enfermo y con la cadena que me oprimía no podía ni moverme.

Vivía cada día esperando que fuera el último. Ese era mi deseo. Era la única forma de liberarme de mi sufrimiento.

Mi hogar era un metro cuadrado. Era lo que daba de sí la cadena a la que me tenían atado. En este metro cuadrado tenía un cuenco con agua de color verde, un cuenco sin comida día sí día también y un bidón al que a duras penas podía llegar y donde me resguardaba, si podía, del sol y de la lluvia.

Mi rescatadora me encontró mientras buscaba a otro perro perdido. Fue casualidad que me viera. Aunque yo no creo en las casualidades.

Cuando se acercó a mí, la quise morder… hasta entonces, siempre que un humano se había acercado a mí era para pegarme. Además, no podía salir huyendo porque la cadena me lo impedía y mis patas no me respondían. No tenía masa muscular en mis patas traseras y, como no estaba bien alimentado, tampoco podía ponerme en pie así que lo único que podía hacer para defenderme era intentar morder.

Hoy sé que gracias a ella, a las personas que la ayudaron a rescatarme y al humano que me ha estado alimentando y ayudándome a confiar de nuevo, tengo una nueva oportunidad. Y ahora… ahora ya no quiero morir.

Cada día que pasa me noto más fuerte porque me alimentan bien.



Cada día que pasa confío más en las manos que se me acercan porque me gusta lo que me hacen. 
Aún tengo dolorida la parte trasera de tanto tiempo como estuve tirado en el suelo sin poder moverme por mi desnutrición pero cada día que pasa estoy mejor.

Ahora ya puedo levantarme y caminar.

Ahora ya puedo ver. Y lo que veo, me gusta.

Ahora sé que quiero seguir viviendo.

Sé que todo esto no ha sido gratis. Lo sé porque los escucho hablar preocupados de cómo van a hacer para pagar las facturas del humano que me pone inyecciones y me cura.

Aún me tienen que hacer radiografías para ver los daños en mis huesos pero, como todavía me duele un poquito, les pido que tengan un poquito más de paciencia. Y la tienen. Y mucho amor también.

Ahora vivo en un chenil en la perrera de Antequera pero, para mí, comparado con donde vivía antes, es un palacio. Además, me sacan a pasear y todo.

Ahora estoy empezando a vivir.
Lo único que me falta es alguien que quiera ayudarme para seguir adelante...  una familia que me adopte como a uno más... alguien que me ayude a confiar de nuevo en el ser humano... una familia paciente y amorosa a la que devolveré, con creces, todo el amor que tengo por dar.   
¿Eres tú?
¿Sois vosotr@s?


   


 

Para colaborar con los gastos de Jaku 

Asociación Protectora de Animales Arca del Torcal -> Unicaja ES42 2103 2001 7800 3001 8725

GRACIAS 

 
 

*La erliquiosis canina es una enfermedad de perros y humanos causada por una bacteria del género Ehrlichia llamada Ehrlichia canis que puede llegar a ser mortal si no se trata de manera inmediata. Se transmite por picadura de garrapatas. La mejor forma de prevenir la enfermedad es evitando los parásitos. Produce anemia, además de afectar a la médula ósea y al sistema inmunitario de los perros. Otros síntomas son: cambios de comportamiento y ánimo, letargo y falta de coordinación, pérdida de peso por falta de apetito, hemorragias y convulsiones espontáneas, inflamación de las articulaciones, cerebro o ganglios, problemas respiratorios, fiebre y uveítis.

** La uveítis es la inflamación de la capa media del ojo, situada entre la esclerótica por fuera y la retina por dentro, que afecta al iris, cuerpo ciliar, la pars plana y/o la coroides. A veces, por extensión, puede afectar también a la retina.